Hoy 15 de febrero, nuestro presidente José León Gómez ha dado una conferencia en el foro Antares, la cual podeis descargaros íntegramente
aquí; y os dejo uno estractos sacados por los compañeros de
www.tuyossiempre.com. Impresionante, sin más.
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Cuando alguien ha de enfrentarse a esta tarea de hablar del REAL BETIS BALOMPIÉ, no le cabe situarse en una posición neutral, ni cabe –tampoco- limitarse a desgranar los hechos de su historia, pues ello se convertiría una mera letanía de sucesos sin vida…
Al contrario, para afrontar correctamente este mundo y aproximarse al alma de “lo verdiblanco” es preciso que coloquemos primero el corazón encima de la mesa y, luego, pedirle al él –y a las Musas- que te vayan guiando por el proceloso mar de los sentimientos, que el vendaval de estos colores levanta entre sus seguidores. Sin esta disposición en el ánimo no se entendería nunca al REAL BETIS BALOMPIÉ.
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Por eso mismo, antes de entrar en faena, es imprescindible que, una vez puesto el corazón encima de la mesa, les hable a ustedes del beticismo, y tenga que referirme a las personas, a los béticos del mundo, puesto que han sido ellos los que han hecho tan grande y tan singular a nuestro REAL BETIS BALOMPIÉ; han sido ellos los que propiciaron el nacimiento de un mito; han sido ellos los verdaderos autores de esta leyenda simbólica, del sentimiento colectivo y tan rabiosamente popular; han sido ellos los que lo han ido creando, pacientemente, en torno a los sentimientos, nacidos muy cerca de los avatares que nuestro equipo ha debido soportar a lo largo de la historia; cimentados firmemente en el orgullo de pertenencia, sin pedir nada a cambio, y en la rebeldía popular a aceptar –sin más- las injusticias y las cacicadas que se han cruzado tantas veces en nuestro camino. Son ellos –los béticos- los que han hecho al Betis, y son, por ello, nuestro patrimonio más singular y valioso…
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Puestos ya en la situación emocional conveniente para hablar y entender al REAL BETIS BALOMPIÉ -que hemos creado los béticos- creo que ha llegado el momento, puesto que celebramos esta conferencia para conmemorar su Centenario, de comenzar a repasar la historia de nuestro Club, buscando ante todo las claves del MITO…
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En mi opinión, la primera piedra del alma, del mito del REAL BETIS BALOMPIÉ, reside en el acierto identificador de un nombre tan singular: Somos Real, somos Betis y somos Balompié… aunque en orden cronológico podríamos decir que somos Balompié, de nacimiento, Betis, de adopción y, Real, de título honorífico.
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Fue el Balompié, además, el equipo más poderoso durante un lustro en la ciudad, e incluso, en algunos momentos, de la región, que incluía a equipos de Huelva, Cádiz o Jerez de la Frontera, venciendo el Balompié, una y otra vez, en la mayoría de las competiciones en las que tomaba parte. Sin ir más lejos, fue el primer Campeón de Sevilla y ostentó esta condición hasta 1913, recuperándola de nuevo al año siguiente…
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Más tarde, cuando el término Betis entró en el mundo del fútbol, para dar nombre a un equipo, le aportará otra aureola identificadora -todo un acierto- que nos va a proporcionar una enorme ventaja competitiva, como más tarde trataré de demostrar… Baste ahora recordar que el apelativo por el que se nos conoce popularmente desde los años treinta, evoca el viejo nombre de un viejo río, que cruza toda una tierra, en la que una vez, todos sus habitantes -todos ellos- fueron llamados béticos.
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Papa Jones, como es conocido Herbert Richard Jones, presidente verdiblanco, ve en la obtención del título de Real una oportunidad para convencer a los suyos de que es preferible crecer social y deportivamente absorbiendo al Real Betis Football Club, manteniendo la rivalidad con el otro equipo de la ciudad… Y de esta forma el Sevilla BALOMPIÉ modificará su denominación en el Gobierno Civil y pasará a llamarse Real Betis Balompié. No crean que es casualidad, ni un hecho ajeno a nuestro nombre, que el REAL BETIS BALOMPIÉ sea hoy, de largo, el equipo andaluz con mayor número de peñas y no sólo en Andalucía, sino a lo largo y a lo ancho de España y del mundo entero, cuyos socios nos siguen por todas partes y mantienen viva su leyenda… Como dice el himno del Liverpool “nunca el Betis camina solo”…
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Más si el nombre es piedra principal de nuestra alma, con una fuerza identificadora inusual, una segunda piedra de los cimientos del mito lo ha sido el color corporativo por el que se decantó nuestra historia: el verde… Dicen las viejas crónicas que la elección del color verde fue otra casualidad de la historia, pues los primeros colores del Balompié fueron los azules…
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El Betis estaba predestinado. El azar y las casualidades no existen sin una razón más profunda… Fue el destino quien hizo que nuestro REAL BETIS BALOMPIÉ, por nombre y por colores, pasará a ser reconocido de inmediato como un equipo andaluz… y aún hoy pueden leerse encuestas donde los andaluces consideran al Betis como el equipo que mejor representa nuestra tierra.
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Como también forma parte de esa idiosincrasia nuestra dimensión social y popular, a la que es muy difícil encontrar una única razón: Algunos piensan que las clases populares de primeros de siglo se sintieron más cercanas a la expresión Balompié y a un equipo formado por estudiantes. Otros piensan que fue determinante en este sentido, la historia del nacimiento del Betis Football Club, por escisión del eterno rival. Las causas que la originaron, como alguno de sus protagonistas contaron, son de sobra conocidas, y no es necesario incidir en ellas. Sea como fuere, por nombre, por jugadores, por la forma en que nació el club luego absorbido, o sencillamente porque sí, desde el principio y por siempre, nos vimos envueltos en una aureola de romántico populismo. Un romántico populismo que no nos abandonará nunca más, y que constituirá otra de nuestras claves de identidad más señeras y características, que perduran en los cimientos del Mito…: El Real Betis Balompié es de todos, el equipo del pueblo, de los pueblos de la tierra…
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Este nuestro carácter popular tan característico, nunca fue incompatible con unas privilegiadas relaciones con la Casa Real, desde que nos fue concedido el título honorífico que nos corona: Fue presidente de honor el rey Alfonso XIII y, en buena lógica con la historia, fuimos el primer equipo que levantó la Copa de su nieto y sucesor, el rey Juan Carlos I. No nos cabe duda de que, entonces, Su Majestad sonreiría por dentro, pensando en el beticismo confeso de su madre, doña María de las Mercedes… Y creo yo que, desde el Cielo, algo habrá influido ella, para que sus Majestades los Reyes nos hayan deparado el honor –excepcional- de presidir los actos de nuestro Centenario…
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Otro de nuestros rasgos característicos y que integran sólidamente el mito que el REAL BETIS BALOMPIÉ representa, ha sido nuestra capacidad asombrosa para hacer, como los caballeros andantes, grandes hazañas deportivas, además, cuando nadie se lo espera, cuando todos lo creen muerto, o lo dan por perdido, o lo menosprecian… Pero también, un equipo muy capaz de protagonizar alguna que otra espantá… Esto forma parte también del mito y de la leyenda del REAL BETIS BALOMPIÉ, ya desde sus primeros pasos…
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Bien lo dijo Montero Galvache: El Betis siempre resucita a cada muerte…
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Otro soporte importante del mito y la leyenda verdiblancos, cimentado a finales de los años veinte, lo constituye el hecho de haber tenido por presidente a una figura tan peculiar, tan famosa en su filantropía, como lo fue Ignacio Sánchez Mejías, polifacético artista, literato y poeta, mecenas generoso de la Generación del 27, cuñado de Joselito, torero grande como él, y muerto por asta de toro en la plaza de Manzanares. Fue él mismo un mito que engrandeció la popularidad del equipo que presidió, y la expandió mucho más allá de las fronteras de Andalucía, por los refinados ambientes intelectuales, ajenos a lo estrictamente deportivo.
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Como les decía, es Ignacio quien expande la popularidad del Balompié más allá de Despeñaperros. Y es entonces, cuando en el habla popular, el Balompié empezó a ser más conocido como el Betis, transmutando el que había sido nombre en apellido y tomando ya por siempre el nombre adoptado. Ello me concede la ocasión para volver, en este punto de mi relato, a los inicios de siglo, para señalar el origen, significado e implicaciones, que estas cinco letras: Betis, han tenido en la sustentación del propio mito, al que sigo persiguiendo...
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Tiene el nombre del Betis todo un significante detrás, que reivindicaba la idea de Andalucía, de nuestro pasado remoto y brillante, de cuando los andaluces éramos los béticos del imperio, como béticos ilustres fueron los emperadores Trajano y Adriano… La adopción de este bellísimo nombre -tan poético… tan histórico- aplicado a un club de fútbol, nos acaba aportando una ventaja sobre los demás. Su nombre y su fama sobrepasarán enseguida los límites locales y provinciales, para pasar a convertirse en un equipo sevillano, pero que transciende a toda Andalucía… Luego, más tarde, la diáspora de los andaluces por toda España y por el mundo, hará que ellos, en la lejanía y en la añoranza de la Tierra que dejaron atrás, encuentren en el Betis el punto de unión y de referencia entre todos ellos y lo adopten, primero como ideario y, luego, como el equipo propio y común de muchísimos andaluces… De hecho, quien quiera estudiar los movimientos migratorios de Andalucía solo tiene que consultar la lista de Peñas del REAL BETIS BALOMPIÉ (en algunos lugares, la sede de la peña coincide con la propia Casa de Andalucía, como es el caso de la que acabamos de inaugurar en Zaragoza)…
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Lo más extraordinario es que esta universalidad ha sido posible, como antes les decía, sin perder un ápice de sevillanía. Eso sí, al modo que contaba Joaquín Romero Murube en una entrevista realizada en 1955, precisamente por Nicolás Salas, aquí presente… Romero Murube decía (y cito): “Hay un sevillanismo absurdo que nos hace daño: es el de esa gente que habla de la Giralda como si ellos la hubiesen hecho. No, señor. Lo que hace falta –y ese es el mejor sevillanismo- es ser dignos de una ciudad que tiene la Giralda”
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Así entendemos los béticos nuestra sevillanía: desde el conocimiento de que no somos los que hemos hecho la Giralda, porque esta maravillosa ciudad es la ciudad de todos.
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Mas aunque lo hasta ahora expuesto forme parte de las claves de nuestra personalísima forma de ser y de ser percibidos, todo el mundo conoce que el signo más identificador de nuestro patrimonio espiritual es el inmortal grito de ¡Viva el Betis manque pierda! La cruel Guerra Civil, que destrozó tantas cosas, asoló como un violento tsunami a nuestro BETIS BALOMPIÉ… El 16 de julio, dos días antes del levantamiento, se había firmado el contrato de arrendamiento del campo de Heliópolis, del que apenas se pudo tomar posesión, pues fue asignado a los “camisas negras” de Mussolini, como cuartel y garaje de carros de combate…
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Y nos quedamos solos… Solos los béticos… ellos solos, hicieron lo posible para que el REAL BETIS BALOMPIÉ no desapareciera, para activar su misteriosa capacidad de revivir a cada muerte…
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La pasión por el REAL BETIS BALOMPIÉ pasó a ser algo existencial: una filosofía, una forma de ser y de entender la vida, y que, de manera tan gráfica, se resume en el grito desesperado del VIVA EL BETIS MANQUE PIERDA… Sin duda alguna, el eslogan, o lema corporativo, más famoso de España…y que, por certero, forma parte ya del propio refranero popular español… Ello ha dado al beticismo su leyenda, la de ser la mejor afición de España… Todos estarán de acuerdo conmigo de que se merece un monumento… y se lo vamos a levantar en este año del Centenario…
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Fueron los tiempos en los que, como cuenta el mito de Sísifo, el Betis subía una y otra vez la pesada roca a la cima de la montaña, aún sabiendo que, probablemente, estaba condenado a que rodase de nuevo montaña abajo... entonces entonaba su estoico “Manque pierda” y volvía a bajar de nuevo a por la roca...y a subirla otra vez, siempre con la esperanza -que viste de verde- de ver de nuevo el cielo de cerca...
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Pero como no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista, el REAL BETIS BALOMPIÉ ascendió a 2ª división, de manos del gran presidente Manuel Ruiz Rodríguez, en 1955…Y celebró por todo lo alto, en la temporada 57-58, el ansiado retorno a la primera división, al lugar al que por historia, tradición y afición, nos correspondía.
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También entonces, en 1961, se adquirió en propiedad el campo de Heliópolis, que fue rebautizado con el nombre del presidente… En esta compra del estadio hay que decir algo que tal vez muchos de los que están aquí desconocen: Estaba a la sazón el Ayuntamiento necesitado de liquidez, en su programa de modernizar el trasporte público, que pasaba por jubilar la flota de tranvías y adquirir los modernos autobuses urbanos… Pues bien, el dinero que pagó el Betis por la compra del Campo, 14 millones, treinta y seis mil quinientas cincuenta pesetas, de la época, fue el que posibilitó que los sevillanos se montaran en los nuevos autobuses que, de paso, cambiaron la fisonomía de la ciudad…
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Y aquí entro yo a colaborar con el Real Betis Balompié, cuando corría el año 1967...
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Pero pasó que, al dimitir Núñez Naranjo de la vicepresidencia, la Junta me eligió a mí para sustituirle y, al dimitir al poco tiempo también, el presidente Julio de la Puerta, me encontré de pronto, sin darme cuenta, como presidente –por primera vez- del Real Betis Balompié… en el mes de febrero de 1969, hace ahora 38 años...
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Muy poco después, el REAL BETIS BALOMPIÉ dio otro de los campanazos a los que nos tiene acostumbrados. En 1977, con Núñez Naranjo en la presidencia, se había logrado reunir una de las plantillas mejores de nuestra historia…Muy compensada, con jugadores de enorme clase y otros de mucho músculo, formaron una de las alineaciones que se saben los béticos de carrerilla: Esnaola, Bizcocho, Sabaté, Biosca, Cobo, (Del Pozo) Alabanda, López, Cardeñosa, García Soriano, Mejido, Eulate y Benitez…
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Para los aficionados a las estadísticas, creo que soy el único dirigente al que le ha cabido el honor de ser presidente en tres ocasiones…
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Había que convertir al REAL BETIS BALOMPIÉ en sociedad anónima deportiva, lo que implicaba –entre otras cosas- la suscripción de mil ciento setenta y cinco millones de pesetas… con diferencia, el capital social más alto que tuvo que cubrir un club de Primera o Segunda División, excepción hecha del Atlético…
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Primero, que el beticismo, otra vez, dio la cara de forma emocionante por su equipo. Hay que recordar que, participación a participación, los béticos aportaron cerca de 500 millones de pesetas. Con ello, fueron los campeones de España; más de nueve mil accionistas; ningún otro club obtuvo una respuesta igual de sus bases…
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La otra circunstancia a destacar fue la suscripción del resto del capital –que no pudieron asumir los béticos- por quien hoy ostenta el mayor paquete accionarial, Manuel Ruiz de Lopera, al que tuve la satisfacción de convencerle para que, previamente, entrara en la directiva de Hugo Galera. ... Ya con Manuel Ruiz de Lopera al frente, la fuerte inyección de capital y una acertada política deportiva, incorporando jugadores de primer nivel y contrastada valía, nos va a deparar la etapa continuada de mayores éxitos de nuestra historia, tanto en lo deportivo, como, incluso, en las infraestructuras, con el inicio del nuevo campo, el Manuel Ruiz de Lopera y la nueva ciudad deportiva. Bajo su presidencia y en solo 10 años, entre 1995 y 2005, hemos sido subcampeones frente al Barcelona y campeones de España –otra vez en el Vicente Calderón- frente al Osasuna. Como es de justicia, he de nombrar aquí y ahora, a los que nos hicieron campeones: Doblas, Melli, Juanito, Rivas (Lembo), Luis Fernández, Assunçao, Arzu (Varela), Joaquín, Fernando, Oliveira y Edu, sustituido por nuestro gran Dani, que nos dio la satisfacción de marcar el gol de la victoria y que mas tarde repetiría ante el Chelsea. En esta ocasión, ganamos con ocho jugadores de la cantera, bajo la presidencia de Manuel Ruiz de Lopera y siendo entrenador Serra Ferrer. En resumidas cuentas, en tan solo diez años -entre 1995 y 2005- hemos sido campeones y subcampeones de España, hemos jugado la Recopa de Europa y la Liga europea de Campeones, la Champions League, con lo que nuestro estadio ha tenido el honor de ser el único de Andalucía donde ha sonado el bello “Himno de la coronación” de Haëndel… Y si las reglas para la clasificación hubieran sido las vigentes, lo habríamos oído dos veces más, teniendo en cuenta que hemos quedado, en tres ocasiones, entre los cuatro primeros equipos clasificados: en las temporadas 95, 97 y 2005.
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Pero es un sentimiento tan grande, que resulta imposible abarcarlo en los límites de una conferencia, entre otras razones porque exigiría citar a todos sus protagonistas.
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Todos ellos están muy presentes en nuestro corazón centenario, porque fueron, son y serán, el alma inabarcable del REAL BETIS BALOMPIÉ, a la que he tratado de acercarme en estos breves renglones…
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Queridos amigos, ahí reside nuestra grandeza. El REAL BETIS BALOMPIÉ es un sentimiento, una forma de enfrentarse a la vida, que se transmite, como los apellidos: de abuelos a padres, de padres a hijos, de hijos a los hijos de los hijos… El Betis es manque pierda, y el manque pierda es dignidad, orgullo, sufrimiento, magia, sentimiento, crecerse ante la adversidad, celebración de las victorias, fidelidad en la derrota, alegría, mirada siempre hacia delante, serenidad, inconformismo, romanticismo, tesón, sevillanía, universalidad, arte, caminar en soledad y contra el viento, entusiasmo, fe… todo eso, y mucho más, es el manque pierda… El Betis es ese intangible que nos contaba José de las Cuevas, cuando nos hablaba de Curro, un viejecito de un lejano pueblo andaluz, de los años cincuenta, que un buen día entró en su despacho para preguntarle: -“¿qué es el Betis?”... Porque Curro no podía entender que el Betis fuese solamente un equipo de fútbol... El Betis, en fin, y aunque esta conferencia lleve por título “historia de un sentimiento”, es mucho más que todo eso… Mucho más que un sentimiento, que un escudo, que una bandera. Es mucho más que todo eso... mucho más…que los olés al final de la Palmera, porque siempre aquí y más allá de las fronteras, habrá una voz que grite:
-¡¡Viva el Betis Manque Pierda!!