Como simplemente me quedo sin palabras para describir lo que siento en este día, os copio los artículos que te han dedicado, Betis, para celebrar tu 100º cumpleaños. Muchas felicidades. Te quiero.
Diario de SevillaEN SU DÍA GRANDE
El Betis cumple 100 años, una fecha cargada de simbolismo, y lo celebrará a lo grande, como no podía ser menos. Los actos comenzarán a las once de la mañana con la presentación del libro del vice-alcalde, Emilio Carrillo, ‘El Betis y Sevilla’, que tendrá como escenario el Hotel Alfonso XIII, un lugar emblemático para comenzar el día del Betis, y en el que se expondrá la relación íntima que el club verdiblanco guarda con la ciudad.
El otro gran acto de la mañana tendrá como escenario la Basílica de Jesús del Gran Poder, donde el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, oficiará a la una de la tarde la misa del centenario, con la presencia del consejo de administración, encabezado por el consejero delegado Manuel Ruiz de Lopera, la comisión del centenario y la plantilla junto al cuerpo técnico.
Al mismo tiempo, Isla Mágica se tiñe de verde y blanco para celebrar la efemérides verdiblanca. Todos los elementos del parque temático llevarán los colores del Betis y los abonados del club tendrán un descuento para las entradas, que costarán cinco euros para los niños y diez para los mayores. Allí se vivirán la mayor parte de los actos para el beticismo, tanto con la presencia de jugadores de la primera plantilla como con la actuación de artistas.
A la una de la tarde tendrá lugar una fiesta infantil, que culminará con una gran tarta de cumpleaños simulada para celebrar el cumpleaños bético. A partir de dos y media de la tarde, el escenario ‘El Fuerte’ acogerá la firma de autógrafos por parte de los jugadores de la primera plantilla y, a partir de las siete, servirá para presentar la iniciativa ‘Béticos del Universo’, que aprovechando la tecnología de Google y Youtube, permitirá proyectar mensajes de todos los béticos del mundo. Esta iniciativa contará con una segunda parte a partir de las nueve de la noche para intentar que participen la mayor cantidad posible de aficionados de todo el mundo.
Los actos de Isla Mágica estarán amenizados con diversas actuaciones musicales, de Haze, Manuel Angustias y Rafa Serna, que tendrán como escenario el Lago, donde también se proyectarán, a partir de once menos cuarto, vídeos del centenario del Betis. La culminación del día en el parque la pondrá Rafa Serna cuando cante el himno del centenario, al que seguirá un espectáculo en el Lago y que finalizará con los fuegos artificiales verdes y blancos.
Pero el acto principal de la efeméride será en pleno corazón de Sevilla, los Reales Alcázares, muy cerca de donde se inician los actos diez horas antes. Allí el Betis celebrará su recepción oficial, a la que asistirán autoridades políticas y deportivas tanto de Sevilla como del resto de Andalucía y España. Cabe destacar que acudirán todos los clubes andaluces de Primera y Segunda, algo sin precedentes, tras confirmar José María del Nido su presencia en dicho acto. Además, la mayor parte de clubes de Primera también han confirmado su asistencia, con representantes tan ilustres como Iríbar, protagonista en una de las grandes noches del Betis, como fue la consecución de la primera Copa del Rey. La comisión del centenario y José León, como presidente del Betis, y Alfredo Sánchez Monteseirín, como alcalde de la ciudad, serán los encargados de dar la bienvenida a todos los invitados.
José León ofrecerá el discurso oficial del Betis durante la recepción y, aunque no ha querido adelantar en su totalidad, irá encaminado a potenciar las relaciones entre los dos equipos de la ciudad. “Pedirá algo para los próximos derbis”, afirmó Blas Ballesteros, miembro de la comisión del centenario, que ayer permanecía ultimando los detalles de la celebración verdiblanca.
El beticismo está de fiesta. La afición ha sabido separar la importancia de una fecha tan especial del aspecto deportivo y hoy se lanzará a la calle para celebrar sus cien años. De alegrías y sinsabores, de momentos épicos y otros no tanto, pero siempre Real Betis Balompié.
Agenda de actos
Presentación libro (Alfonso XIII) 11.00 h.
Misa en el Gran Poder 13.00 h.
Espectáculo infantil (Isla Mágica) 13.00 h.
Tarta simulada (Isla Mágica) 13.30 h.
Béticos del Universo I (Isla Mágica) 19.00 h.
Béticos del Universo II 21.00 h.
Recepción y cena en el Alcázar 21.30 h.
Conciertos (Isla Mágica) 22.00 h.
Vídeos centenario (Isla Mágica) 22.45 h.
Himno centenario (Isla Mágica) 23.30 h.
Fuegos artificiales (Isla Mágica) 24.00 h.
YA TIENE UN SIGLO
Del manque pierda al muchobetis pasando por Currobetis o por el muy fatalista así es y así hay que quererlo, cien años contemplan la vida del Betis en este 12 de septiembre del año de gracia de 2007. Cien años de dientes de sierra muy definidos para lo malo en más ocasiones de las debidas y gozosamente agudos en otras indeleblemente grabadas en el corazón de esos que siguen un sentimiento llamado beticismo.
Cumple hoy el siglo de vida un Real Betis Balompié que, por ejemplo, tiene el título regio seis años antes de que Alfonso XIII decidiese hacer lo mismo con el Madrid. Un siglo de vida que arranca en la calle Cervantes, en la Escuela Politécnica, situada a tiro de piedra de la parroquia de San Andrés, bajo el nombre de Sevilla Balompié para diferenciarlo del Sevilla Football Club, nacido dos años antes en un bar de la calle Sierpes.
Archisabido es que en 1909 se produce una escisión en el Football Club bajo el nombre de Betis F.C., una sociedad que no tendrá la fuerza de los ya existentes, pero que en 1914, y gracias a los buenos oficios de don Pedro Rodríguez de la Borbolla, recibe el título de Real. Eso ya da pie para que los esfuerzos para fusionarse con el Balompié fructifiquen y a finales de ese año se da con el nombre definitivo de Real Betis Balompié, Balompié y no Football Club como pretendían los partidarios de los anglicismos imperantes en el pujante juego creado por los ingleses.
Y entre Copas de Sevilla y de Andalucía van discurriendo los años, el Betis le da dos satisfacciones casi seguidas a sus seguidores al ganarle al Sevilla la Copa Spencer y, dos años después, inaugurando con triunfo el campo de Nervión. Son dos hitos claves en el discurrir del Betis antes de que se creen los campeonatos nacionales. En éstos tiene el privilegio de disputar una final de Copa de España antes de su ascenso a Primera División.
En junio de 1931 se enfrenta al Athletic Club en Chamartín y lo hace sin el título de Real, ya que la República ha advenido el 14 de abril anterior. El Betis, un equipo de secano, va a encontrarse con el inconveniente de los elementos meteorológicos que jugarán abiertamente a favor de los vascos, esos leones de San Mamés de indudable predicamento en el concierto nacional.
En 1932, el Betis se confirma como el primer equipo de más debajo de Despeñaperros que milita en Primera División, va moldeando un gran equipo y en la 34-35 gana la Liga en el último partido merced a un concluyente 0-5 en Santander. Y lo hace con una alineación que se recita de corrido por todos los rincones de la Sevilla verde, blanca y verde. Son Urquiaga; Areso, Aedo; Peral, Gómez Larrinoa; Timimi, Adolfo, Unamuno, Lecue y Saro.
Ya se considera la arena del Patronato tierra sagrada para los béticos y el trascendental gol de Timimi al gran Ricardo Zamora en la tarde grande del 17 de febrero de 1935 se adoba por los béticos viejos con la anécdota elevada a realidad de la gran bronca del mítico portero a Ciriaco y Quincoces, su pareja de defensas, por haber dejado sin la vigilancia debida al rapidísimo extremo canario. El 28 de abril se confirma el éxito en Santander y la vuelta a Sevilla es el primer baño de masas por culpa del fútbol que se da en esta ciudad.
El futuro ya no es halagüeño, sobre todo por las consecuencias de la Guerra Civil. El Betis, que ha vendido antes de que estalle el conflicto a la pareja de defensas y a Lecue, se traslada del Patronato al estadio que se había construido en Heliópolis para la Exposición Iberoamericana del 29. El flamante recinto bético, de propiedad municipal, es destrozado durante el gran conflicto y las penurias no han hecho más que empezar.
Por delante queda una década ominosa en la que el que fuera primer sureño campeón liguero va a ir dando tumbos hasta dar con sus huesos en Tercera División. Y en esos sótanos del fútbol nacional está el Betis durante siete temporadas, justo hasta la 53-54 en que sale del pozo con el coriano Manuel Ruiz en la presidencia y José Gómez, el medio centro del equipo que ganó la Liga, como entrenador. En este curso se da un hecho fundamental y es el fichaje de Sabino Barinaga al poco de comenzar el campeonato. Viene el ex madridista de la mano de un gran bético, el capitán general de la II Región Militar, don Eduardo Sáenz de Buruaga. Cuadrándose ante su jefe en la milicia, Barinaga dice con solemnidad: “Mi general, aquí venimos a ascender al Betis”.
Y el Betis ascendió a Segunda División, pero ya está la Primera en el horizonte como lugar natural donde ha de vivir el Betis. Surge un futbolista excepcional en esa temporada 54-55 y es Luis del Sol. Al poco, otra vez oficiando de bético Sáenz de Buruaga, llega al club un hombre que va a ser santo y seña en capítulos muy brillantes de la historia del Betis, un gallego casado con una loreña que se llama Benito Villamarín Prieto.
Villamarín se pone manos a la obra para el ascenso a Primera, Del Sol ya es internacional B, algo insólito en un futbolista de Segunda, y el Sevilla está a años luz. Con Sánchez Pizjuán en la presidencia y Helenio Herrera en el banquillo, el equipo es tan bueno que el campo de Nervión va quedando insuficiente, por lo que se aceleran los trámites para levantar un gran estadio junto al actual. Pero un domingo de octubre de 1956 amanece muerto en su domicilio de Álvarez Quintero el gran prócer. Ante el cadáver aún caliente se jura que el estadio, el sueño de Ramón, será una realidad.¿Y qué tiene que ver esto con la vida del Betis? Pues que el campo del Sevilla se levanta y que el Betis consigue su sueño, el de volver a la categoría máxima en 1958. Ya está el Betis en Primera y, las cosas de esa vida a la que aludimos más arriba, depara la sorpresa de que el primer partido oficial que se juegue en el nuevo Nervión sea con el Real Betis Balompié como visitante.
Es 21 de septiembre, segunda jornada de Liga, el Betis ha debutado con el Granada en Heliópolis ganando con dos goles de Kuzsmann, uno de los muchos húngaros que aterrizaron en nuestro fútbol emigrados tras las revueltas de Budapest contra la bota soviética. Y ese domingo de septiembre gana el Betis igual que hiciese cuando el estreno del otro Nervión. 2-4, el primer gol oficial en ese estadio lo hace Del Sol en la portería Sur y los béticos salen convencidos Dato abajo de que la travesía del desierto ha concluido.
Con Villamarín adquiere el Betis la solvencia que rara vez había tenido y, aun con tres incursiones más por Segunda, su diente más puntiagudo se da el 25 de junio de 1977 con la primera Copa del Rey. Nace el Eurobetis y del fatalista manque pierda se pasa a lo del Currobetis, un concepto que aúna arte y fracaso en una sola palabra. Y así va transcurriendo la vida del Betis, entre pinceladas que se quedan en el recuerdo y espantás tremendas, como la de aquella noche tinerfeña en que un panzer panameño llamado Rommel Fernández le destrozó la línea de flotación.
Tiempos convulsos acaecieron tras aquella hecatombe junto al Teide. Retamero hubo de abandonar casi con nocturnidad, llegó Galera y un puñado de revanchistas que no arreglaron nada y que en plena huida hacia delante metieron en el club a un hombre de indudable calado en la historia contemporánea del Real Betis Balompié, Manuel Ruiz de Lopera y Ávalo. 30 de junio del 92, ya es sociedad anónima deportiva, Lopera, ¿hace falta recordar estos capítulos?
¿Sí? Bueno, pues a partir de ahí, de ese 1992, el Betis fue sacado del apuro por Manuel Ruiz de Lopera, pero en lo deportivo tardó en dar con la tecla adecuada. Estaba en Segunda y ahí seguía cuando el 28 de febrero de 1994 llegó al banquillo de Heliópolis un balear con bigote llamado Lorenzo Serra Ferrer. El hombre tenía sólo 12 partidos por delante y ganó 22 puntos, 22 de los 24 en liza, por lo que el Betis volvía a Primera para, seguro que sí, protagonizar unos años muy brillantes con una 94-95 excepcional, unos clarinazos espectaculares en Europa y una final dolorosamente perdida con el Barcelona la noche triste del 28 de junio de 1997.
Se fue Serra al Barça, llegó al Betis Luis Aragonés, que se fue una noche de pretemporada chiclanera como del rayo, y pasó un rosario de entrenadores que no sólo no hacían olvidar a Serra, sino que un año que empezó en Griguol, siguió en Hiddink y acabó en Hadzibegic, el equipo se iba otra vez a Segunda. A la misma vez, unos meses antes, uno de enero, Lopera y el cardenal Amigo Vallejo inauguraban a bombo e hisopazos un platillo volante que continúa inacabado siete años después.
El Betis volvió a Primera, hizo una gran campaña con Juande para volver a Europa, vivió dos años insustanciales con Víctor Fernández, recobró el honor con Serra hasta ganar otra Copa del Rey y debuta en Champions, pero el divorcio incomprensible entre dueño y entrenador era cada vez más latente y un año después de ganar la Copa y de haber metido al equipo en Champions, Serra se iba sin que desde el club se dignasen despedirle. Lo que ha pasado después está tan fresco, es tan reciente y tan opaco que para qué. Ya tiene un siglo el Betis y con eso, ¿para qué más?
1 Liga y 2 Copas
Tres títulos nacionales jalonan el caminar del Real Betis Balompié durante sus primeros cien años de vida. Una Liga, con el plus de ser el primer equipo andaluz y el cuarto español (tras Athletic, Barcelona y Real Madrid) en conquistarla; y dos Copas de España cierran un palmarés que lo consagran entre los diez grandes clubes del país.Se le ha resistido al Betis Europa pese a sus gestas continentales, como aquellos cuartos de final de la Recopa 77-78 dejando al mismísimo Milan en la cuneta; o las más recientes, con la histórica clasificación para la Champions en 2005 y la no menos relevante victoria del 1 de noviembre de ese año sobre el Chelsea, considerado en aquel tiempo el mejor equipo de Occidente.Han sido muchas las cimas del equipo verdiblanco en esta ya centenaria trayectoria, pero la objetividad de los datos obliga ineludiblemente a mirar a los cursos en los que un título engrosó sus vitrinas. La Liga de 1935, la Copa del Rey de 1977 y la de 2005 son las señas de identidad del Betis más allá de otras consideraciones que atañen a su importancia social, a su extendidísima afición y a ese carácter de equipo simpático que siempre se resistió a perder pese a que algunos de sus dirigentes no estuvieron a su altura.
Aldabonazo. El mayor éxito de su historia llegó muy pronto y no ha sido siquiera igualado más de siete décadas después. El 28 de abril de 1935, tras ganar en Santander por 0-5 al Racing, el Betis se hacía con el título de Liga en dura competencia con el Real Madrid. Apenas llevaba tres cursos en la categoría y sorprendía a todo el país después de una espectacular temporada en la que sólo cedió tres derrotas. El equipo entrenado por Patricio O’Connell arribó a la capital cántabra sabiendo que el empate le otorgaba el campeonato y arrasó, liderado por su delantero Unamuno, autor de tres goles, y por Caballero, que anotó los otros dos.Aquel equipo que entró por derecho propio en la historia verdiblanca fue el compuesto por Urquiaga; Areso, Aedo; Peral, Gómez, Larrinoa; Saro, Adolfo, Unamuno, Lecue y Caballero. Faltó en esa tarde mágica de Santander el canario Timimi. También solía formar entre los suplentes el sevillano Valera.La alegría de los aficionados verdiblancos se desbordó en la Feria de Abril, que coincidió con aquel día glorioso, aunque la gente hubo de esperar algunos días antes de poder tomar contacto con sus ídolos. Y es que la expedición se trasladó el día después de la gesta hasta Bilbao, ya que el Athletic había sido el anterior campeón de Liga y su presidente fue quien le entregó al propio Unamuno, capitán del equipo, el trofeo tan brillantemente conquistado.Justamente después, el autobús del equipo, con todos los héroes a bordo y el beticismo con el estado de ansiedad propio del retraso y de una época eminentemente telefónica y propia del boca a boca. Ese autocar, regalo de un aficionado y denominado la Flecha Verde, entró en Sevilla dos días después, en loor de multitud y fue recibido por el alcalde de Sevilla, Isacio Contreras, quien se fotografió con el trofeo junto al presidente verdiblanco, Antonio Moreno Sevillano.Sólo la Guerra Civil fue capaz de vencer a un equipo arrasado con la misma debido al poder de los grandes tras el conflicto y a lo que éste mismo había generado, ya que el gran contingente vasco de los béticos hubo de exiliarse.Entró el Betis en franca depresión en los años siguientes y más de cuarenta hubieron de pasar para que volviese a saborear las mieles del éxito, de manera casi tan inesperada como entonces y en esta ocasión en el otro gran torneo nacional, la Copa de España.Primera Copa. El 20 de noviembre de 1975, con la Copa ya comenzada, había muerto Francisco Franco y por eso la de la temporada 76-77 iba a ser la primera bajo la actual denominación de Copa del Rey. Adiestraba al Betis un técnico vasco, Rafael Iriondo, y el excelente grupo que había ahormado el húngaro Ferenc Szusza había dejado en la cuneta a Baracaldo, Sestao, Deportivo de la Coruña, Valladolid, Hércules y Espanyol. Con el Rey Juan Carlos I presidiendo el palco del Vicente Calderón, se medía en ese estadio al rey de Copas de la época, el Athletic, quien además no perdía jugador alguno por ser todos ellos nacionales.Y si Koldo Aguirre disfrutaba en sus filas de Iríbar, Dani, Irureta, Rojo y compañía, el Betis se veía privado de algunos de sus principales puntales, ya que amén del holandés Mühren y del húngaro Ladinsky tampoco podían jugar Gordillo, quien había disputado una eliminatoria del mismo torneo con el filial, ni el oriundo Anzarda, lesionado días antes en un partido de Liga.Así, la tarde del 25 de junio de 1977, el Athletic partía como claro favorito aunque la trayectoria de ambos en la Liga había sido muy similar. Los rojiblancos bilbaínos iban a jugar la Copa de la UEFA como terceros clasificados y, dos plazas más abajo, el Betis necesitaba la conquista del título que se dilucidaba ese día para llevar su nombre por la Recopa de Europa, como así sería.Y eso que la final había empezado bien para el Athletic, que se adelantó por medio de su delantero centro, Carlos, antes del cuarto de hora. El cántabro Javier López fue quien empató justo antes del descanso tras aprovechar un lanzamiento de falta de Cardeñosa que se había estrellado en uno de los postes de la meta de Iríbar. En la segunda mitad, el partido se trabó y el marcador no se movió más antes del minuto 90, circunstancia que ya empezaba a dotar de épica la final que rojiblancos y verdiblancos disputaban.La prórroga comenzó con flagrante fallo de quien quizá fuera, junto a López y Esnaola, el mejor jugador del partido, Benítez. Una cesión del jerezano al guardameta donostiarra fue interceptada por Dani, que adelantó a los bilbaínos y mermó el ánimo de los béticos hasta verse casi definitiva la ventaja. Pero el primer héroe de aquella tarde volvería a aparecer para marcar el segundo gol verdiblanco: Cardeñosa sacó otra falta y López cabeceó a la red. El nuevo tanto del centrocampista de Laredo daría paso a los penaltis, en los que se consagraría el menudo y ágil portero de Andoain.García Soriano, Del Pozo, López y Biosca anotaron para el Betis en la primera tanda, mientras que por el Athletic lo hicieron Guisasola, Churruca, Escalza e Irureta. Fallaron los dos especialistas: Cardeñosa, que envió el balón fuera, y Dani, a quien Esnaola adivinó la intención.Hasta diez penaltis más fueron necesarios para designar quién iba a tener el honor de recibir la copa de manos del Rey de España. Y para que los goles de López e incluso los pases y la clase de Cardeñosa pasasen al mejor capítulo de la historia bética, la noche ya necesitaba otro héroe. Ahí surgió el mejor Esnaola, que paró los lanzamientos de Villar (hoy presidente de la FEF) y de Iríbar amén de anotar el suyo. La secuencia completa de una de las tandas de penaltis más emocionantes de la historia fue la siguiente: García Soriano (gol), Guisasola (gol), Del Pozo (gol), Churruca (gol), López (gol), Escalza (gol), Biosca (gol), Irureta (gol), Cardeñosa (fuera), Dani (para Esnaola), Sabaté (gol), Amorrortu (gol), Alabanda (para Iríbar), Villar (para Esnaola), Esnaola (gol), Alexanco (gol), Eulate (gol), Rojo (gol tras parar Esnaola el primer lanzamiento), Bizcocho (gol) e Iríbar (para Esnaola). Con el eterno capitán, Rogelio, próximo a la retirada y entre los suplentes aquel día, fue el cántabro Cobo quien portó el brazalete en representación de un grupo humano inolvidable que aún hoy día tiene contacto, con su presidente, José Núñez Naranjo, a la cabeza.Más Athletic. Una prórroga emocionante y una nueva tanda de penaltis fue en este caso el preludio de la última final ganada por el Betis casi treinta años después de aquélla. El 11 de junio de 2005, el equipo liderado en el banquillo por Lorenzo Serra y en el césped por Joaquín y Oliveira iba a traer a Sevilla la segunda Copa verdiblanca.Venía el Betis de pasar una época de transición tras su último ascenso y el presidente, Manuel Ruiz de Lopera, había recurrido al técnico de Sa Pobla, con el que ya se quedase en el mismísimo umbral del éxito en 1997. Tardó el equipo en adquirir el carácter competitivo que requería su entrenador, pero cierto 8 de mayo de 2005 encontró un resultado que le haría invulnerable. Llevaba el equipo mes y medio sin ganar, se le escurrían sus opciones de clasificarse incluso para la Copa de la UEFA y recibía en Heliópolis a un Sevilla al que no ganaba casi desde una década y acto seguido viajaba a San Mamés para defender un 0-0 en las semifinales del torneo que volvería a encumbrarlo.Ese derbi, ganado con un solitario gol de Oliveira, cambió absolutamente la dinámica de un equipo que ya no perdió jamás, ni en Liga ni en Copa, lo que le llevó además a disputar la Liga de Campeones, circunstancia que remató dos meses después en Mónaco y que fue como un título más.Pero el 11 de mayo en Bilbao no fue un día cualquiera. El Betis más aguerrido que se recuerda supo mantener su puerta a cero durante 120 minutos y forzar una tanda de penaltis que, ineludiblemente, trasladaba las mentes a la de 1977. En la portería no estaba Esnaola, sino un joven salido de la cantera meses antes y discípulo del guipuzcoano que ya había jugado un importante papel en la Copa del Rey el día de su debut en Alcalá de Guadaíra, una pronta eliminatoria que había precisado de su entonces desconocida destreza para atajar penas máximas. Aquel día, el destino le había reservado a Doblas un lugar junto a Esnaola en la historia del Betis.El ágil guardameta de Bellavista comenzó la tanda parando el penalti de Del Horno y en la muerte súbita detuvo el lanzamiento de Ezquerro. Por el Betis, como aquella vez, también falló el especialista, Oliveira. Éste fue el desenlace completo de los doce penaltis: Del Horno (para Doblas), Assunçao (gol), Yeste (gol), Oliveira (fuera), Tiko (gol), Joaquín (gol), Orbaiz (gol), Denilson (gol), Iraola (gol), Lembo (gol), Ezquerro (para Doblas) y Luis Fernández (gol). Aunque algunas crónicas destacaron el último penalti lanzado por el lateral cántabro, meritorio fue el papel de un suplente como Lembo, quien entró al campo sólo para lanzar la quinta pena máxima. Si él hubiese fallado…“Querer, luchar...”. Pero el central uruguayo acertó y el Betis, ya con la Champions en el bolsillo tras bastarle un empate el 29 de mayo en Son Moix, se presentó el 11 de junio, justo un mes después de la cita bilbaína, en el Vicente Calderón dispuesto a conseguir la Copa que le debía el fútbol desde cierto 28 de junio en el Bernabéu frente al Barcelona. En esta ocasión, el rival era inferior a él. Osasuna, dirigido por Javier Aguirre, no pasaba de ser un equipo agresivo y bien armado, pero hombre por hombre el Betis era superior. Y como bloque, con el espíritu del “querer, luchar, ganar, podemos…”, también. El eslogan citado no fue más que una frase pergeñada por Serra y por su ayudante, Pep Alomar, que obró como bálsamo espiritual y que fue grabada en unas pulseras que desde el 8 de mayo usó toda la plantilla y que luego el club comercializó con un éxito sin precedentes.Volviendo a aquel 11 de junio, y con la gesta de Doblas ya sobre todos los anaqueles del beticismo, iban a ser sus dos delanteros los héroes de la finalísima. Primero, el brasileño Oliveira, quien adelantó al Betis a falta de quince minutos con un gol preñado de astucia y velocidad. Aunque poco después, Aloisi empató y la prórroga, de nuevo, venía a visitar a los verdiblancos. Empero, cuando se mascaban de nuevo los penaltis, Dani, que había suplido a Edu en el minuto 90, acertó con la puerta de Elía cuando faltaban cinco minutos para la conclusión.Si el trianero se consagró como gran ídolo del beticismo, no pueden quedar en el olvido los nombres de Oliveira, el mejor jugador aquel curso; de Doblas, que facilitó el pase; de los citados Lembo y Luis Fernández, e incluso de Varela, que entró como suplente en la final, participó en el tanto del brasileño y sirvió el pase de gol a Dani. Melli, Juanito, Rivas, Arzu, Assunçao, Fernando, Edu y el gran Joaquín son el resto de futbolistas que participaron activamente en el último título logrado por la centenaria institución.
Cuarenta figuras para toda una vida
12/09/2007 01:16 LUIS CARLOS PERIS. SEVILLA. Desde Urquiaga a Juanito, de Lecue a Joaquín, pasando por Luis del Sol y Rafael Gordillo, el siglo de vida que hoy se celebra al final de la Palmera y en toda la Sevilla que sigue el sentimiento verdiblanco está plagado de grandes nombres, por lo que seleccionar a sólo cuarenta puede rayar en la injusticia.
Se ha decidido que sean únicamente futbolistas que, por supuesto, hayan defendido la verde, blanca y verde en Primera División y sin desmerecer a aquellos que hicieron posible que la larga travesía del desierto del sevillanísimo Real Betis Balompié tuviera una estación términi. Por ello se quedan en el tintero infinidad de hombres que hicieron posible que un club tantas veces alanceado jamás doblara la rodilla para una fatídica cuenta de diez. Se parte de aquel gran Betis que fue el primero de los sureños que ganaron la Liga. Urquiaga, el primer Zamora bético, con su escudo también vasco que formaban Areso y Aedo, Lecue como primer internacional hasta pasar a Del Sol, Areta y Ríos, trípode del equipo que reapareció en la División de Honor.Aparecen luego futbolistas como Andrés Bosch, Pepín, Luis Aragonés en el gran Betis de Balmanya. Rogelio y Quino como símbolos canteranos hasta que surge Gordillo corriendo por los balones que le enviaba Cardeñosa. Esnaola y los del 77, Rincón como único Pichichi bético en Primera, aquel Gaby Calderón que generaba silencios maestrantes con sus golpes francos, Hadzibegic y la modernidad que moldeó Lorenzo Serra liderada por Alfonso, “qué bonitos, los goles de Alfonsito”. Roberto Ríos, Risto Vidakovic, Alexis Trujillo, Vlada Stosic, Cuéllar, Jarni, Finidi, cien años, toda una vida gracias a ellos.
AEDO. Baracaldo, 11-XI-1908. En el Betis 1933-1936. Internacional en tres ocasiones, debutó con su compañero Areso. El fornido defensa vasco fue clave para el título liguero y abandonó el Betis al estallar la Guerra Civil.ALABANDA. Posadas, 31-X-1950. En el Betis 1973-1980. Jugador de fuerza e internacional en una ocasión se formó en la cantera bética y formó con López y Cardeñosa una medular que está entre las mejores que vistieron de verdiblanco. ALEXIS. Las Palmas, 30-VII-1965. En el Betis 1993-2000. Piedra filosofal del Betis que Serra rescató de la Segunda División para pasearlo por España y por Europa vivió el título del 2005 como ayudante del primer entrenador.ALFONSO. Madrid, 26-IX-1972. En el Betis, 95-00 / 02-05. Internacional en 38 ocasiones, el madrileño es uno de los futbolistas más queridos de la afición. Tuvo dos etapas, antes y después del ominoso descenso del año 2000.ANSOLA. Elgóibar, 27-X1940. En el Betis, 1961-1966. El clásico ariete norteño, formidable por arriba y acometedor, le dio un rendimiento excepcional al Betis, sobre todo cuando formó dupla atacante con Luis Aragonés.ARESO. Villafranca de Ordizia, 15-III-1909. En el Betis, 1932-1935. Como el también vasco Aedo fue internacional tres veces y escudo infranqueable de Urquiaga para hacerse con el título liguero.ARETA. Pamplona, 14-IV-1933. En el Betis 1958-1964. El primer internacional tras la travesía del desierto, este navarro llegó al Betis como delantero y fue retrasando su posición hasta terminar como brillante lateral zurdo.BENÍTEZ. Jerez, 2-VI-1951. En el Betis, 1971-1983. Internacional en dos ocasiones, el jerezano es parte consustancial en la particular idiosincrasia del Betis. Futbolista fuerte, rápido y técnicamente excepcional.BIOSCA. Almería, 8-XII-1948. En el Betis, 1971-1983. Internacional y mundialista, el almeriense fue un defensa central rápido, fortísimo, elástico, de imponente salto y bastante goleador para la posición que ocupaba.BOSCH. Barcelona, 22-II-1931. En el Betis, 1958-1965. Llegó del Barcelona y había sido internacional por la selección FIFA. Vino para una temporada y se quedó siete en las que fue faro y guía de un Betis con claroscuros.CALDERÓN. Buenos Aires, 7-II-1960. En el Betis, 1983-1987. De la quinta de Maradona, internacional con Argentina, sus golpes francos hacían que Heliópolise enmudeciese como si fuese la Maestranza. Un gran futbolista.CAPI. Camas, 26-III-1977. En el Betis, 96-97 / 2000-. Debutó en la primera época de Serra y explotó años después de la mano de Fernando Vázquez primero y de Juande Ramos después. Internacional en cuatro ocasiones.CARDEÑOSA. Valladolid, 27-X-1949. En el Betis, 1974-1985. El cerebro de aquel Eurobetis que encandiló a Europa con su fútbol. Debutó en el homenaje a Rogelio, vistió la roja en ocho ocasiones y entrenó al Betis en Segunda y en Primera.CUÉLLAR. Villafranca de los Barros, 13-IX-1972. En el Betis 90-95 /97-01. Buque insignia de una gran hornada de juveniles, se fue al Barcelona en el 95 y volvió dos años después tras una grave lesión de rodilla.DEL SOL. Arcos de Jalón, 6-IV-1935. En el Betis, 54-60/ 72-73. El referente para los más iniciados como el futbolista más completo que vistió la camiseta del Betis. Empezó de extremo y Antonio Barrios lo retrasaría para descubrir a un centrocampista de época a todos los niveles.DIARTE. Asunción, 26-I-1954. En el Betis, 1980-1983. Con Enrique Morán hizo estragos en la 80-81 de la mano de Carriega. El Lobo fue uno de los auténticamente grandes arietes en la historia del Real Betis Balompié.DIEGO. La Orotava, 20-IV-1960. En el Betis, 1982-1988. Llegó como una promesa del Tenerife, fue internacional una vez y fichó por el Sevilla en uno de los casos de transfuguismo más espectaculares en el cainismo sevillano.ESNAOLA. Andoain, 30-VI-1946. En el Betis, 1973-1985. Milagroso y providencial la noche grande del Manzanares, el vasco forma con Urquiaga y Pepín la gran trilogía de cancerberos en los cien años de historia verdiblanca.FINIDI. Nigeria, 15-IV-71. En el Betis, 1996-2000. Táctica y técnicamente perfecto, el nigeriano fue un complemento excepcional en el gran Betis que jugó la final de Copa del 97. La Copa de África del 2000 fue letal para el equipo.GARCÍA SORIANO. Jaén, 6-IV-1948. En el Betis, 1973-1979. De una movilidad extraordinaria, técnicamente bueno y fácil en los desbordes, en el Betis campeón de Rafael Iriondo se convirtió en pieza fundamentalísima.GORDILLO. Almendralejo, 24-II-57 En Betis 77-85 / 92-95. Santo y seña del beticismo, es el más internacional de cuantos vistieron la verdiblanca, pues con ella defendió a España en 59 ocasiones. Ya en el Madrid llegó a las 75 internacionalidades. Un vendaval enfilando la banda, casi siempre lanzado por Julio Cardeñosa. HADZIBEGIC. Sarajevo, 7-X-1957. En el Betis, 1985-1987. Un líbero de mucha categoría este bosnio que llegaba al Betis de Carriega y que se fue al París Saint Germain. En el 2000 volvió para ser entrenador y luego director técnico.JARNI. Croacia, 26-X-1968. En el Betis, 1995-1998. Finidi por la derecha y el croata por la izquierda para que Alfonso hiciese el resto en aquel Betis que perdió de forma dolorosa la final de Copa del 97 ante el Barcelona.JOAQUÍN. El Puerto, 21-VII-1981. En el Betis, 2000-2006. El talento mayor de la contemporaneidad bética. Rápido, potente y con un guante en la bota derecha fue cuarenta y una veces internacional como bético.JUANITO. Cádiz, 23-VII-1976. En el Betis 2001-. Veintidós veces internacional, la colocación y su visión de juego son sus principales virtudes y en la actualidad es el capitán del Betis. Muy poderoso cuando sube al ataque.LECUE. Arrigorriaga, 11-II-1912. En el Betis, 1932-1935. El primer internacional del Betis, debutó en el Mundial de Italia del 34 y fue el cerebro del equipo que ganó la Liga. Tras ese logro, el Betis lo traspasó al Real Madrid.LÓPEZ. Laredo, 14-X-1950. En el Betis, 1971-1982. Está en la mitología bética porque fue el autor de los dos goles a Iríbar en la final del 77. Internacional, era un todoterreno con mucha llegada y muy certero ante el gol.LUIS ARAGONÉS. Madrid, 28-VII-1938. En el Betis, 1961-1964. En las tres temporadas como bético dejó una cuenta de resultados excepcional. La estrella del gran Betis de Balmanya, volvió en dos ocasiones como entrenador.MORÁN. Pola de Lena, 15-X-1953. En el Betis, 1979-1981. Una bala, una auténtica explosión para erigirse en tremendo filón al contragolpe. Marcó muchos goles, fue internacional cinco veces y fue traspasado al Barcelona. MÜHREN. Holanda, 2-II-1946. En el Betis, 1976-1979. Catedrático emérito, de una sapiencia y técnica excepcionales, procedía de manejar al gran Ajax de Rinus Michels y de Cruyff. Vino como centrocampista y terminó de líbero.OLIVEIRA. Sao Paulo, 5-VI-1980. En el Betis, 2004-2006. Protagonista indiscutible de la memorable 2004-2005 redondeada con el título de Copa y el debut en Champions. Una lesión originó el desencuentro que lo alejó del Betis. PEPÍN. Valencia, 16-XI-1931. En el Betis, 1960-1965. Ágil, rápido, muy listo, así neutralizaba su falta de envergadura. Fue internacional en dos ocasiones, pero la irrupción de Iríbar le cerró el paso para siempre en el equipo nacional.QUINO. Sevilla, 6-IX-1945. En el Betis, 1964-1971. Futbolista de clase, rápido y con gran instinto goleador, el trianero es uno de los mayores símbolos béticos. Es el autor material del status que hoy disfruta el futbolista español.RINCÓN. Madrid, 28-IV-1957. En el Betis, 1981-1989. Nacido para golear, el madrileño es el único Pichichi bético de Primera División. Explosivo y con buen remate de cabeza, vistió la roja en veintidós ocasiones.RÍOS. Portugalete, 30-III-1935. En el Betis, 1958-1968. Debutó en la tarde del estreno del estadio Sánchez-Pizjuán, fue internacional y tras su retirada entrenó al Betis y fue también director deportivo de indudable éxito.ROBERTO RÍOS. Bilbao, 8-X-1971. En el Betis, 1992-1997. Hijo del anterior, le sacaba mucho provecho a su envergadura, fue internacional en once ocasiones y fichó en el Athletic Club. Excepcional por arriba y muy seguro por abajo.ROGELIO. Coria del Río, 14-IV-1943. En el Betis 1962-1978. El mayor símbolo del Betis sector artístico. Era tan magnífica su zurda que por ahí neutralizaba otras carencias. Toda su vida futbolística discurrió bajo el pabellón verdiblanco.STOSIC. Serbia, 31-I-1965. En el Betis, 1994-1996. Dos temporadas para el recuerdo tras haber sido campeón de Europa con Estrella Roja. Centrocampista inteligente, técnico y con bastante llegada a gol.VIDAKOVIC. Bosnia, 5-I-1969. En el Betis, 1994-2000. Líbero de tremendo empaque, las salidas en ataque del serbio se recuerdan por Heliópolis con especial delectación. Un virus de quirófano precipitó dolorosamente su retirada.URQUIAGA. Zorroza, 29-III-1910. En el Betis, 1932-1936. El primer Premio Zamora del Betis fue bastión y franquicia indiscutibles para el equipo que se trajo la primera Liga para Sevilla allá en la temporada 1934-1935.
Un cuento de abuela sin lobo
Primero empezaba con historias de cofradías, de corrales de vecinos. Un día, la abuela Antonia, cuyo calorcito buscaban los días de invierno sus nietos mellizos Guillermo y Alfonso, introdujo una novedad en el repertorio. Esos niños nacieron el 12 de junio de 1953, Guillermo cinco minutos antes que Alfonso. Un año después, aquel 1954 del Mundial de Suiza en el que los húngaros asombraron al mundo, moría su abuelo José Alfonso, el protagonista de este cuento de abuela sin lobo.
Había ido a estudiar a una ciudad fría e industrial. “Vómito de niebla y fastidio”, diría años después Luis Cernuda cuando llegó a esa misma ciudad, Glasgow, como profesor exiliado. La capital escocesa en la que escribió Ocnos. La historia de sus abuelos les remite, como el libro del poeta del 27, a su propia infancia. La abuela Antonia les contó que en Glasgow el abuelo practicó un deporte que se jugaba “con un balón muy raro” (el rugby) y también hizo sus primeros pinitos con el fútbol. Además de cursar estudios, posiblemente relacionados con una mayor preparación técnica para incorporarse a la fábrica de corcho que la familia tenía frente al convento de Santa Paula.
Los mellizos son sevillistas desde el día que nacieron. El credo de toda la familia, con la excepción de la ex mujer de Guillermo y de Silvio, uno de sus cuñados. Su sorpresa fue mayúscula cuando un día la abuela, hurgando en el armario matrimonial, encontró una fotografía color sepia de su esposo vestido de futbolista. El tiempo había deteriorado el material, pero sus nietos siguieron la pista, hablaron con especialistas –Juan Castro, autor del libro Primeros pasos del foot-ball sevillano– e hicieron un hallazgo providencial: su abuelo, por amistad con Francisco García de la Borbolla y Sanjuán, patriarca de una saga de béticos confesos, estudiante como Casellas en la ciudad escocesa, se trajo de Glasgow una camiseta con listas verdes y blancas, indumentaria del Celtic de Glasgow.
La historia lo reconoce como fundador de aquellos primeros cimientos del Betis, equipo en el que jugó de delantero y después de portero, posición en la que aparece encajando un gol del Sevilla un 23 de febrero de 1913 en el campo del Mercantil en fotografía rescatada por Juan Castro en dicho libro. “Fue bético por amistad y sevillista por convicción”.
Guillermo y Alfonso Casellas Carrasquilla –su abuelo materno era el reputado artista de bordados– viven en la misma casa, hicieron la mili juntos en Tablada, son accionistas del equipo. Se distinguen mejor desde que Alfonso, administrador de fincas, se quitó el bigote en el 92, que antes compartía con Guillermo, técnico de banca y sindicalista de Comisiones Obreras. Los dos fueron a Glasgow en mayo para disfrutar de una gesta deportiva, la final de la Copa de la UEFA contra el Espanyol, y de paso evocar la odisea de su abuelo. “Eran unos héroes en aquella Sevilla conservadora en la que la gente no se ponía el pantalón corto ni para ir a la playa”.
En 1911 ya figura José Alfonso Casellas como integrante de la plantilla del Betis. Y en 1924, el año que nació el padre de los mellizos, consta como socio del Sevilla. El Sevilla les reconoció la aportación de su abuelo a la historia del equipo. “Del Betis no recibimos un solo detalle, pese a su inequívoca contribución al equipo”, dice su nieto Guillermo, dando a entender que el club verdiblanco cuida la leyenda urbana de las abuelas del Betis, pero ignora a los abuelos. Al tatarabuelo de Ismael Guillermo, el último eslabón sevillista de la estirpe, nieto de su nieto, hijo de una de las hijas del empleado de banca, casada en Sanlúcar de Barrameda con un culé.
Repasan al alimón jugadores de leyenda: Mut y Achúcarro, Cabral y Bergara, Scotta y Bertoni, Baby Acosta y Eloy II, Serna y Antonio Álvarez, Francisco y Pintinho. De Max Merkel a Manolo Cardo. Equipos merecedores de título que quedaron inéditos. “Eran muy buenos jugadores, pero fallaba el equipo”. El solar de la fábrica de corcho se lo vendió su padre a los Cuervas, antesala sevillista de estos años de gloria.
De niños, los mellizos Guillermo y Alfonso jugaban al futbolín en el bar Dueñas, a espaldas del palacio de la casa de Alba, teniendo por rivales a Máximo y Rafael, dos mellizos béticos a los que le perdieron la pista. Les gustó recorrer tantos años después el itinerario de su abuelo, Sevilla-Glasgow, el cuento de la abuela por la senda de Cernuda. Bautizados en la Macarena, hermanos de la Iniesta, Guillermo está leyendo a Lorca y a Gabriel Jackson. Alfonso suscribe la elección del poeta granadino “y los contemporáneos sevillanos”. En su barrio hay ecos de Rafael Montesinos y Romero Murube. Alfonso escribe poesía y da pregones.
¡Manque pierda!
CUANDO se cumple un siglo del nacimiento del Real Betis Balompié un torrente de hechos, recuerdos y sentimientos fluyen con pasión en clave verdiblanca. Entre ellos, traigo aquí algo bien sabido, pero que en fecha tan singular debe ser subrayado como se merece: lo que el Betis es, que es mucho, tiene su piedra angular no en los notables éxitos deportivos alcanzados en su cien años de existencia, sino en el íntimo y apasionado maridaje sociológico y cultural entre el Betis y Sevilla, y por extensión Andalucía, forjado gracias a la filosofía senequista del manque pierda.
Ciertamente, durante su centuria de vida, el Betis ha ido sumando una extensa serie logros deportivos que lo identifican como un equipo excepcional. Brillan en su currículum ser el único club de fútbol de España campeón de Liga y Copa y que ha alcanzado ambos títulos sólo en democracia, en la de la República y en la de la Monarquía parlamentaria, dejando para otros los galardones ligueros o coperos de la dictadura; ser, igualmente, el único equipo español campeón de todas las categorías de nuestro fútbol, incluida la Tercera División a la que lo exilió la Guerra Civil y la represión de la postguerra; y, en la clave andaluza que tan viva está en su nombre y en su espíritu verdiblanco, ser el primer club de fútbol de la mitad sur peninsular en disputar una final del Campeonato de España -hoy Copa del Rey-, en ascender a Primera División, en ganar una Liga o en jugar la Champions League.
Sin embargo, no es menos cierto que el Betis no ha labrado un currículum así de cualquier manera, sino con el manque pierda como alma y bandera. Un referente identitario original y privativo del equipo verdiblanco y su hinchada que hunde sus raíces en la propia génesis del club, nacido en oposición a la élite y sus privilegios. Con estos cimientos y con gente de la valía y el coraje de Papa Jones, la nueva entidad bética, casi sin recursos, pero con un respaldo creciente entre las clases más populares, fue forjando una personalidad deportiva entre reivindicativa, inconformista y orgullosa. Tanto como para merecer los coqueteos de una Casa Real necesitada de afectos populares. Y como para recibir con entusiasmo los nuevos aires regeneradores de la República, durante cuya corta vida la entidad verdiblanca se asentó como Betis, frente a la precedente hegemonía de la nominación de Balompié; diseñó y comenzó a utilizar un nuevo escudo cargado de simbolismo, que sería, en sus rasgos fundamentales, el definitivo; y acumuló éxitos deportivos como jugar la final del Campeonato de España (1931), subir a Primera División (1932) y ser Campeón de Liga (1935). Pero siempre con el viva er Betis manque pierda por delante.
Así, el Betis y los béticos aglutinaron voluntades, deseos y aspiraciones de tintes casi utópicos; y gestaron una realidad y una imagen de tesón, garra y corazón frente a las desgracias y ante las victorias. Una aptitud intelectiva y una actitud existencial que constituyen la única explicación de que no sucediera lo que parecía absolutamente inevitable: la desaparición de la entidad tras la Guerra Civil y su descenso a Tercera División en 1947. Fueron aquellos tiempos despiadados para el beticismo. Tiempos de rifa de un carro, una mula o una vaca para recaudar con lo que pagar los desplazamientos del equipo. Tiempos de bocadillos de tortilla para los jugadores, a los que se daba cobijo en el campo por no poder pagarles ni una habitación. Tiempos, recuerda el cronista López de la Torre, en que si eras bético corrías el riesgo de que un dedo te apuntara con el distintivo de rojo. Mas el manque pierda aportó el oxígeno y el alimento precisos para sobrevivir; y con la cabeza bien alta. Condenado por las circunstancias a un lugar oscuro en lo deportivo, el Betis llenó de color su resistencia; rodeado de adversidades, las transformó en fuentes de identificación capaces de acrecentar su indomable esencia; sumido en las derrotas, hizo de ellas su épica y lírica, aun cuando el partido estuviera amañado de antemano en su contra; insultado y menospreciado por los pudientes dada su humilde subsistencia, combatió los improperios con la dignidad e, increíblemente, la fiesta.
Y el Betis, echando mano de su gente, que era lo único que poseía, emergió de la agonía para, asombrosamente, seguir creciendo en currículum y, sobre todo, en sentimiento. Se hizo fuerte en los nuevos barrios periféricos de Sevilla -personificados como nadie en Rafael Gordillo, el vendaval del Polígono de San Pablo- y en los pueblos de la provincia; se granjeó las simpatías dentro y fuera de Andalucía; conjugó un nosotros heroico que atrajo a artistas e intelectuales; sumó un volumen de socios y de seguidores en las derrotas que ya quisieran para si otros en las victorias; y, por fin, salió de las cavernas para saludar el retorno de la democracia logrando, en 1977, el primer Campeonato de España, ya Copa del Rey, disputado nuevamente en libertad.
En las tres décadas transcurridas desde entonces, el Betis, sin duda, también ha vivido momentos difíciles; probablemente, el más complicado en 1992, ante el trance de su obligada conversión en sociedad anónima deportiva, que lo puso al borde de la desaparición en los despachos. Mas no admiten comparación con lo sufrido entre el descenso a Tercera del 47 y la victoria en Copa del 77. Y desde este año hasta hoy ha habido, igualmente, importantes éxitos deportivos que dieron pie al llamado Eurobetis y alcanzaron el cénit en 2005, cuando el equipo ganó un nuevo Campeonato de España y disputó la Champions League por el meritorio puesto obtenido en Liga.
En este contexto, se hubiera pedido pensar que, lograda la salvación tras la travesía del desierto, viviendo éxitos deportivos diversos y en la época del ciberfútbol y de la Liga de las Estrellas, el manque pierda iba a quedar en el olvido. Pero no ha sido así. Se ha mantenido como el patrimonio más valioso del equipo y sus aficionados, buque insignia de la historia, el presente del beticismo. Y así ha de seguir siendo.
Emilio Carrillo
El Betis es Buenaventura y Areta, y Tenorio y Montiel...
EL Betis ha sido siempre mi segunda casa. Me crié en sus adentros desde que llegué con 15 años hasta que subí al primer equipo. Luego viví otras etapas y, deportivamente, puedo considerar que ha sido toda una vida. Allí me han educado de manera paralela a la formación que recibí de mis padres. Para mí, el Betis lo es todo.
Pero hoy, mirando hacia atrás, diría que el Betis es Pedro Buenaventura y Esteban Areta, Alberto Tenorio y Vicente Montiel, quienes han forjado la historia a la que yo tengo el orgullo de pertenecer. Si laboriosa me resulta esa definición endógena, no más sencillo es explicar qué es el Betis a alguien que no haya tenido la inmensa fortuna de conocer a este entrañable abuelito que hoy cumple cien años. Hay quien dice que es un sentimiento, otros que una bandera, pero yo pienso que es algo más fuerte que todo eso: el Betis es una bendita manera de sufrir, y por eso se le quiere más. El manque pierda resume su filosofía mejor que cualquier otro colectivo de palabras que pueda combinarse. Porque el Betis es patrimonio de su legión de aficionados y seguidores, que puedo dar fe que se reparten por todo el mundo.
Y esa afición, que como todas quiere lo mejor, no goza de la suerte de apoyar a un equipo constante pero no por ello lo abandona, de ahí que, a la vez, sea ella patrimonio del Betis.
He militado en el Real Madrid y en la selección, quizá el mayor reto de cualquier futbolista español, pero para mí vestir la camiseta verdiblanca siempre fue algo distinto, único. Jamás olvidaré cuando entré por Cardeñosa el día del Burgos, hace ya treinta años. ¡Y eso qué es! Mi Betis ya tiene cien.
El cielo es verde
EL recuerdo más nítido que almaceno de mis primeros tiempos en verde y blanco se remonta a principios de los años sesenta. Tendría cinco años y mi padre apuraba su última temporada de jugador. En aquellos días los equipos tenían la costumbre de entrenar en el mismo estadio en el que jugaban los partidos. No existían ciudades deportivas. Y todavía resuena en mis oídos el eco claro, único, de los gritos de los jugadores rebotando en los graderíos vacíos. Nunca he vuelto a escuchar nada igual. Una de esas mañanas soleadas del invierno sevillano, Rogelio me cogió de la mano y me llevó al punto de penalti de Gol Norte. Había acabado el entrenamiento. "Apoya la pierna así", me dijo; "y con la zurda le das fuerte abajo". El balón ni se movió de su sitio, pero yo siempre fui, en mis flirteos con el fútbol, un zocato, como me llamaba, de la escuela de Coria.
El fútbol ya no es lo que era y la mercantilización llega a ser obscena, pero hoy en día es lo más parecido a una religión que puede haber en Occidente. Me gustaría recordar en estos momentos a nombres que en algún domingo me hicieron feliz, como Areta, mi buen amigo Quino, Rogelio, Cardeñosa, Rafa Gordillo, hombres que hicieron grande al Betis de los años sesenta y setenta; y más recientemente a Joaquín Parra, Salva o Casado, antiguos compañeros de fatigas. Pero si he de quedarme con un instante determinado lo hago con el ascenso agónico ante el Granada de la temporada 78-79 y mi padre saliendo del campo a hombros de Cobo y Anzarda. Él, como Areta y tantos otros, celebrará el centenario desde un cielo que hoy es de color verde.
León Lasa
Cien años de lealtad deportiva
HACE dos años, y desde estas mismas páginas, me remontaba al origen de mi afición por el Betis para ensalzar la valía de un equipo de fútbol que ha engrandecido con sus logros el deporte andaluz, y que tiene en las gradas su patrimonio más importante, unos seguidores cuya fidelidad es reconocida en todo el mundo. Eran tiempos gloriosos para el beticismo, los días previos a la consecución de la segunda Copa del Rey, un trofeo que tuve la oportunidad de celebrar con la plantilla bética, con su directiva y con los miles de aficionados que durante días tomaron literalmente la ciudad de Sevilla.
Regreso ahora a esta tribuna con motivo de una nueva celebración, la del centenario del Real Betis Balompié. Cumplir cien años en la primera línea del fútbol español y europeo constituye en sí mismo una hazaña, sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos tiempos los clubes de fútbol han evolucionado hacia auténticas sociedades empresariales, profesionalizando una gestión alejada ya de las originarias asociaciones deportivas tan llenas de buenas voluntades. El fútbol, como ocurre con otros tantos deportes, genera en la actualidad tantos beneficios económicos como pasiones, lo que conlleva un esfuerzo extra de estas entidades para modernizar sus estructuras adaptándolas a la dinámica del mercado.
Alcanzar el siglo de vida puede ser asimismo una buena oportunidad para hacer balance y para establecer nuevos proyectos de futuro, evitando caer en la nostalgia que habitualmente sólo sirve para nublar el horizonte. El Real Betis Balompié debe aspirar a una proyección a la altura de la fidelidad de sus cerca de cuarenta mil socios y cientos de miles de simpatizantes, un activo del que muy pocas entidades pueden presumir.
Cien años de triunfos y de derrotas, de los que personalmente me quedo con esa especial filosofía deportiva del bético que le hace apoyar incondicionalmente a su equipo hasta con el marcador bajo cero. Un siglo después de su fundación, el Real Betis Balompié cuenta con el mejor de los potenciales para encarar con acierto el futuro, una afición que cada domingo ofrece una lección de lealtad incondicional a sus colores, aun en los momentos duros en los que el estadio bético sigue llenándose hasta la bandera. A todos ellos debe estar dedicado este centenario, como dueños que son del Betis. Felicidades, béticos.
Manuel Chaves
Al final de la Palmera¡Feliz 100 cumpleaños!
El Real Betis Balompié celebra en el día de hoy su Centenario y desde alfinaldelpalmera.com, aparte de dar cobertura a todos los actos que se sucedan en las próximas horas, queremos felicitarle por tan importante efeméride. El club verdiblanco nació un 12 de septiembre de 1907 y desde entonces no ha parado de ser el motivo para que miles de personas no sólo tengan una forma de disfrutar del fútbol, sino una forma de vida. Cien años en los que ha habido buenos y malos momentos, pero, eso sí, siempre acompañados del sentimiento verdiblanco, el cual aflora en todos los rincones del mundo.
Son cien años ya, joven Betis, y que cumplas muchos, muchos más
El Betis, Real y Balompié por motivos que se pueden descubrir en los libros que recogen su historia, existe como ejemplo de la especificidad. «Yo soy yo y mis circunstancias», reflexionó en su día José Ortega y Gasset tras llegar a la conclusión de que no se puede entender la vida de un individuo sin considerar las circunstancias que de una y otra forma han marcado su existencia y que suelen ser elementos exógenos que matizan, condicionan o dirigen una trayectoria vital desde la pequeñez de esas situaciones concretas o esos momentos siempre pasajeros en los que se decide una dirección. Como el Betis, Real y Balompié, es excepción, hay que entender que él es él a secas porque sus circunstancias las ha generado él mismo con su peculiar idiosincrasia que se forjó en una indescriptible travesía por altibajos imposibles que la lógica jamás ha podido explicar de una manera convincente. El Betis es el Betis.
Cien años han de ser suficientes para certificar la diferencia. No basta con definirlo diciendo que es algo más que un club, porque en ese saco entrarían otros. Si la esencia es para los alquimistas el principio fundamental de la composición de los cuerpos, aquello que es puro y por lo tanto necesario para que algo o alguien sea lo que es, en el caso del Betis podría hablarse de la ausencia de elementos añadidos y por lo tanto de una rara avis de extrema pureza al ser esencia en sí mismo. Lo es del beticismo, que según dicen es un sentimiento profundo de amor incondicional y apasionado que sorprendentemente no tiene fecha de caducidad a pesar de proponer el sufrimiento como vía de acceso a la felicidad, que en otras palabras se alcanza en el autorreconocimiento como bético después de haber sufrido. Y de qué manera.
Es mejor no perder el tiempo ni hacer esfuerzos gratuitos para ir más allá. El Betis es un ente definido pero indefinible que el hombre ha querido reducir a sociedad anónima en los últimos quince años. Ahora, pues, es esencia, circunstancias, sentimiento y, además de todo eso y sólo coyunturalmente, sociedad anónima, porque es fácil prever la rebelión de lo primero sobre lo último. La fuerza bruta sólo es gobernable temporalmente. La energía de la naturaleza no se puede domesticar eternamente.
Habría que entender que el Betis implica rebelión. Se equivoca quien quiere ver conformismo en el «manque pierda» porque este lema es una hermosa expresión popular de rebeldía sobre el desánimo. No es rendición, no, sino confirmación de una identidad irreductible. Al beticismo llega el rebelde, el que quiere pelear, el que sabe que perderá y tendrá que levantarse para volver a plantar cara a la adversidad y a la dificultad hasta ganar algún día. El que se siente diferente y se entrega a su distinción con una fidelidad inquebrantable.
Hoy hace cien años que nació el Betis de una rebeldía. Y es así porque lo ha decidido el beticismo en contra de opiniones que apuntan a otras fechas e incluso a otros años. Pero es que la génesis del Betis tenía que ser otro Big Bang imposible de datar con certeza, o si se quiere sin disparidad de opiniones. «Ladran, luego cabalgamos, amigo Sancho». Y que sea por muchos años, Quijote. Que cumplas muchos más y que sigas sumando presos de tus trece barras per secula seculorum. Que sigas haciendo la felicidad de aquellos que entiendan que eres pura filosofía de vida. Cien años de cimas y simas dan para afirmar que para ser del Betis, efectivamente, hay que sentirse vivo.
MuchoDeporteY QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS
El Real Betis Balompié ya es un club Centenario. Hoy 12 de septiembre cumple 100 años. Del ‘manque pierda’ al ‘musho Betis’, siempre un sentimiento más allá de lo deportivo que reúne a cientos de miles de fieles desperdigados por el mundo entero. Es el pistoletazo de salida de un programa que se intensifica y que comienza esta mañana en Isla Mágica, con el día del Real Betis, con precios especiales para socios y actuaciones especiales durante todo el día. También por el día, a las 13.00, en la Basílica del Gran Poder, el Cardenal Amigo oficiará una misa con el consejo, cuerpo técnico y jugadores presentes. Ya de noche, en los Reales Alcázares, una cena de gala en la que se volverá a escenificar la paz social en Sevilla, ya que han confirmado su presencia dos invitados muy especiales, el presidente y el vicepresidente del Sevilla, José María del Nido y José Castro, respectivamente. Para los más jóvenes, o los más marchosos, en la sala Boss se celebrará una fiesta cuyos beneficios irán destinados a la Fundación Andaluza de Cardiología, convocada por muchos béticos de base que no cuenta con el apoyo de la Comisión del Centenario ni del club, pero que igualmente servirá para celebrar el cumpleaños feliz de un club tan querido. Al día siguiente, el 13 de septiembre, se inaugurará el ‘Monumento a la Afición’ (en la imagen), obra del escultor José Antonio Navarro, que se instalará en el entorno del campo Ruiz de Lopera, en la que se bautizará como la Plaza del Sentimiento Verdiblanco.
MarcaEl beticismo cumplió 100 años
El Real Betis Balompié cumplió este miércoles cien años de vida. Tras la experiencia vivida en los últimos tiempos por el decano, el Recreativo de Huelva, y otros históricos como el Real Madrid, el F.C. Barcelona o el Athletic de Bilbao, al Betis le llega la hora de celebrar su 'cumpleaños' número cien, una cifra significativa y de la que sólo un selecto grupo en el balompié nacional puede presumir.La sexta masa social de España según el CIS, con 45 temporadas en primera y 25 en segunda, 388 partidos disputados en la Copa del Rey y 48 encuentros continentales entre Champions, UEFA y Recopa de Europa a sus espaldas no ha pasado desapercibida a lo largo de todos estos años. La afición del Betis tiene fama de ser una de las más leales de España y así lo evidencian las más de 350 peñas repartidas por todo el mundo.El Betis es campeón de Liga, doble campeón y subcampéon de Copa, subcampeón de Supercopa y ha aportado dos Zamoras, un Pichichi y 26 jugadores internacionales por España. Esos son los números de un club que mueve y arrastra tantos seguidores como otros equipos con mucho mejor palmarés.
Numerosos actos conmemorativosEl miércoles, el Vicealcalde de Sevilla, Emilio Carrillo, presentó el libro 'El Betis y Sevilla', el Cardenal Carlos Amigo Vallejo ofreció la misa por el centenario en el Gran Poder, el parque temático Isla Mágica organizó una jornada especial para los béticos, los Reales Alcázares acogieron una cena de gala para representantes de todos los clubes de 1ª, 2ª y 2ªB, incluido el Sevilla con Del Nido a la cabeza, y algunas asociaciones verdiblancas ofrecieron una 'macrofiesta' bética en una famosa discoteca hispalense.A todos estos actos habría que unirle los celebrados anteriormente como el partido del centenario frente al Milan o la izada de la bandera en la glorieta olímpica hispalense y en el estadio Ruiz de Lopera, y las que están por llevarse a cabo en las próximas semanas como la inauguración del 'monumento a la afición', el 'encuentro mundial verdiblanco', el 'concierto del centenario' o la 'macrocena' del centenario para cerca de 4.000 comensales.A pesar de la incesante lluvia que cayó sobre la capital hispalense durante toda la jornada, decenas de miles de béticos se echaron a la calle una vez más. Hoy, el Betis y su sentimiento siguen haciendo historia. Hoy, tal y como dicen los propios aficionados béticos, es el cumpleaños de todos aquellos que lo sienten como algo suyo. Hoy, el 'manque pierda' suena en todos los rincones como en las grandes ocasiones.
El DesmarqueUN SIGLO EN VERDIBLANCO ¡FELICIDADES!
Muchísimas felicidades. Hoy es un día feliz para todos los sevillanos. Una de las instituciones más importantes de la ciudad se convierte en centenaria y desde esta web queremos felicitar e invitar a todos los béticos a que participen en el día grande de su equipo. La jornada se las promete muy divertida con multitud de actos en los que se procurará rendir homenaje a un sentimiento verdiblanco que bien se lo merece. El 12 de septiembre comenzará con la presentación (11,00 horas) del libro ‘El Betis y Sevilla’, escrito por el vicealcalde Emilio Carrillo y que verá la luz en el Hotel Alfonso XIII. Poco después (13,00 horas) la plantilla bética, acompañada por el cuerpo técnico y por todos los directivos de la entidad se desplazarán hasta la basílica del Gran Poder donde asistirán a la Misa del Centenario, que será oficiada por el Cardenal Carlos Amigo Vallejo. De allí, una representación de jugadores acudirá a isla Mágica, donde hoy se celebra el Día del Centenario con precios populares para todos los abonados y donde pequeños y mayores tendrán la oportunidad de disfrutar de un parque temático teñido de color verdiblanco. La jornada se cerrará con una recepción en los Reales Alcázares de Sevilla en la que clubes de todo el panorama nacional presentarán sus honores y sus felicitaciones a la entidad de La Palmera en el día de su cumpleaños. En este acto, la atracción principal será la presencia del eterno rival, el Sevilla FC, que estará representado por su presidente, José María del Nido, y el vicepresidente, José Castro, para demostrar una vez más que se sigue avanzando en la normalización de las relaciones. Ya para mañana (20, horas) queda a ansiada inauguración del Monumento a la Afición del Real betis esculpido por Navarro Arteaga y a la que todos los aficionados pueden asistir. Como ven, un cartel de lujo a la altura de un club que lo merece y que debe seguir aspirando a ser cada vez más y más grande. Desde eldesmarque, Betis, te deseamos felicidades, y que cumplas muchos más.
20 minutosEl Betis cumple 100 años
Ya lo decía ayer Capi, capitán del Real Betis: "cien años no se cumplen todos los días. Es una fecha muy importante para todos los béticos y ojalá lo puedan disfrutar todos ese día", concluyó.
Y es que el Real Betis Balompié cumple hoy cien años de vida.
La sexta masa social de España según el CIS, con 45 temporadas en primera y 25 en segunda, 388 partidos disputados en la Copa del Rey y 48 encuentros continentales entre Champions, UEFA y Recopa de Europa a sus espaldas no ha pasado desapercibida a lo largo de todos estos años.
Su afición es de las más envidiadas por los equipos de España, ya que tiene fama de ser una de las más leales y así lo evidencian las más de 350 peñas repartidas por todo el mundo.
Palmarés
El Betis es campeón de Liga, doble campeón y subcampéon de Copa, subcampeón de Supercopa y ha aportado dos Zamoras, un Pichichi y 26 jugadores internacionales por España.
Son los números de un club que arrastra tantos seguidores o más que otros equipos con mucho mejor palmarés.
Día de celebraciones
Según la web oficial del Betis, la celebración tendrá lugar en Isla Mágica, como fiesta popular, del centenario del Real Betis Balompié. Con motivo de dicha celebración, los socios tendrán descuentos especiales para la entrada de día completo, presentando su carné en las taquillas, a un precio de 10 euros adulto y de 5 euros infantil (de 5 a 12 años. Menores de 5 años gratis) o senior (a partir de 60 años).
Con motivo de dicho acontecimiento el parque estará engalanado para la ocasión con banderas y pancartas béticas y los visitantes podrán disfrutar del parque desde las 11:00 de la mañana hasta las 12 de la noche (se amplia el horario nocturno una hora más).
La celebración contará con un programa de actividades entre las que se encuentran un espectáculo infantil matinal especial del centenario, situado en el Circo del Cóndor y donde los niños asistentes contemplarán una tarta simulada de grandes dimensiones.
Firma de autógrafos por parte de jugadores de la primera plantilla, que se realizará en El Fuerte, así como con la presentación de "Béticos del Universo", una de las actividades más novedosas y donde se proyectarán, con la colaboración de Google, mensajes de béticos provenientes de cualquier parte del mundo.
Las actuaciones en el Escenario del Lago del cantante Manuel Angustias y del rapero sevillano Haze. También está prevista la actuación de Rafael González Serna, que cantará el himno del centenario.
Por último, El Espectáculo del Lago culminará con fuegos verdiblancos, proyecciones sobre la pantalla de agua del logotipo del centenario, mientras se escucha través de la megafonía el himno.
Sentir BéticoFelicidades, béticos del universo
Hoy, 12 de septiembre de 2007, el Real Betis Balompié cumple 100 años. Hoy es un día de alegría, satisfacción, orgullo pero, sobre todo, de recuerdos. De recuerdos por todos aquellos que no están, por los que están pero se encuentran lejos y por los que comparten con nosotros el día a día verdiblanco. Como dice nuestro ideario, hoy más que nunca debemos sentirnos grandes y positivos, porque ser del BETIS es algo que no puede explicarse, es algo que hay que vivir. El Betis sí es mucho más que un club porque es también una filosofía, una forma de entender la vida y de vivirla. El Beticismo es un fascinante conjunto de valores, complicidades, sensibilidades y ritos que engrandecen al ser humano y marcan su estilo de vida. El Bético es esforzado, sufrido, solidario, austero, optimista, abierto y un poquito masoquista. Se crece ante la adversidad y a veces hasta echa de menos esa adversidad para crecerse. Por todos los béticos que existieron, existen y existirán, VIVA EL BETIS MANQUE PIERDA
Deporte Sevilla¡ MUCHAS FELICIDADES R.BETIS !, YA TIENES UN SIGLO...El Betis celebrará mañana su primer siglo de vida, con una serie de actos institucionales en los que el beticismo en general conmemorará aquel día de 1907 en que se pusieron los pilares del club hispalense. Para el Betis en estos momentos el principal reto pasa por modernizar las estructuras de una entidad que sigue, en ciertos aspectos, sin adaptarse a los cambios que ha experimentado el fútbol profesional en los últimos años. En ello, como en casi todo lo que rodea al Betis, el protagonismo lo acapara su accionista mayoritario, Manuel Ruiz de Lopera, que afronta una creciente, aunque no decisiva, oposición de una masa social que, un año más, ha demostrado su apego a los colores con cerca de 40.000 béticos renovando su carnet. En lo meramente deportivo, el Betis, que está considerado como el club con más peñas de aficionados de todo el país, tras el Real Madrid y el Barcelona, atesora tres títulos: una Liga en 1935 y dos Copa del Rey, conquistadas, respectivamente, en 1977 y 2005. Se trata, sin duda, de un bagaje escaso para una tan dilatada trayectoria del que es uno de los clubes históricos del fútbol, y que, en estos instantes, centra su prioridad en no pasar los enormes apuros clasificatorios de las dos últimas temporadas, en las que el descenso fue una amenaza cierta. En cuanto a los actos programados para mañana, la jornada comenzará a las 11:00 con la presentación, en el hotel Alfonso XIII, del libro 'El Betis y Sevilla', obra del vicealcalde de la ciudad, Emilio Carrillo. A las 13:00 el cardenal Carlos Amigos Vallejo oficiará la misa del centenario, en la basílica de Jesús del Gran Poder. Con posterioridad, plantilla, directiva y cuerpo técnico almorzarán en el parque temático Isla Mágica, que ha programado, igualmente, un día del Betis, que culminará, a medianoche, con un castillo de fuegos artificiales verdiblancos. Pero el acto central llegará a las 21:30 horas, cuando se producirá la cena de gala del centenario, en los Reales Alcázares de la capital andaluza, con asistencia de autoridades políticas y deportivas, y representantes de clubes de toda España y Andalucía. Entre ellos cabe destacar al presidente del Sevilla, José María del Nido, que recoge así la invitación del eterno rival, con la que se sella la paz iniciada por ambos clubes a raíz de la trágica desaparición de Puerta, a finales de agosto pasado. MONUMENTO A LA AFICION Pero la 'guinda' a estos festejos del centenario será la inauguración, pasado mañana, día 13 de septiembre, del monumento a la afición, obra del imaginero trianero José Antonio Navarro Arteaga y que irá ubicado delante del estadio Ruiz de Lopera, en la que está previsto que se llame 'Plaza del Sentimiento Verdiblanco'. Se trata, de hecho, del único monumento a una afición futbolística del que se tiene constancia en todo el mundo. La obra, realizada en bronce, tiene 3'60 metros del altura por 2'87 de anchura y un peso total de 2.960 kilos de bronce. Igualmente, consta de una peana de 1'20 metros, en el que se grabarán los nombres de esos casi 40.000 socios del club. El monumento consta de trece figuras (como las trece barras del escudo), que representan a los aficionados béticos desde la infancia a la tercera edad, dispuestas en forma triangular, la misma también que tiene el escudo heliopolitano y levantando la bandera del centenario.
Desde aquí mandar mi agradecimiento particular a la Asociación de Béticos de Base "Por Nuestro Betis" por la recopilación de noticias que ha realizado.
Y a todos, béticos, deciros que hoy ha sido para mí un día muy especial, como para todos. Ver por Sevilla tanta gente vestida de verdiblanco, felicitándonos los unos a los otros sin nisiquiera conocernos....es algo que no se vive todos los días. Me gustaría poder extenderme en mis texto, y escribir mucho, pero, de verdad, me quedo sin palabras para describir lo que siento. Muchas gracias, y muchas Felicidades a todos.
¡¡¡VIVA EL BETIS!!!